
La crisis puso a prueba al magnate ruso Oleg Deripaska, de 41 años, que por haber sido uno de los más arriesgados fue también uno de los más castigados cuando se desplomaron la industria del aluminio, la construcción y el automóvil, alguno de los sectores de su imperio Basic Element (Basel), con más de 250.000 personas en plantilla. De ser la primera fortuna del país en 2008, según el baremo de Forbes, que le atribuía 28.000 millones de dólares, Deripaska se deslizó hasta el puesto décimo, de resultas de la compra del 25% de Norilsk Nikel por 13.000 millones de dólares, justo antes de que esta empresa minera -la mejor de Rusia- se hundiera en Bolsa. Los pronósticos de bancarrota no se confirmaron. Al contrario. El empresario fue socorrido por el Estado con un préstamo de 4.500 millones de dólares, redujo sus ambiciosos planes de compra y ha logrado un acuerdo para reestructurar 7.400 millones de dólares de deuda con los bancos internacionales. Mientras, el valor de Norilsk Nikel remonta y el empresario Deripaska, más seguro y con una situación financiera más estable, planea la salida de Rusal, la primera empresa de aluminio del mundo, a la Bolsa de Hong Kong.
via “El mundo occidental será otro en siete años” · ELPAÍS.com.
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